Se habla de infección urinaria recurrente cuando hay al menos dos episodios en seis meses o tres en un año. Conviene documentar que los síntomas corresponden a infecciones; el embarazo, las sondas y las alteraciones urinarias requieren un enfoque específico.

La cistitis (infección de la vejiga) recurrente muy a menudo es causada por un tipo de bacterias llamadas Escherichia coli, que es la causa principal de todas las infecciones urinarias.
Una infección puede repetirse incluso en una mujer sana. Si los episodios reaparecen, revisar los síntomas y los cultivos ayuda a distinguir una nueva infección de una recaída o de otra causa de molestias.
Después de la menopausia, los cambios vaginales y los problemas de vaciado pueden contribuir a las recurrencias. Tener bacterias en la orina sin síntomas no equivale por sí solo a una infección que deba tratarse.
Cuando una paciente tiene Infecciones de Vías Urinarias (IVU) de Repetición, debemos considerar que existen varios factores que pueden ser los responsables de ello. Aquí te compartimos algunos:
Factores de riesgo relacionados con la paciente
La identificación de los factores de riesgo puede ayudar a determinar con precisión aquellos factores modificables, lo que permitirá aplicar estrategias para la prevención de la enfermedad.
Los factores genéticos también representan un papel en la susceptibilidad a la recurrencia de la Infección de Vías Urinarias (IVU) en las mujeres. Otros factores de riesgo de recurrencia independientes son el antecedente de una primera IVU antes de los 15 años y de IVU´s en la madre.

La microbiota vaginal es una comunidad de microorganismos que puede influir en la protección frente a ciertas infecciones. No necesitas medir ni modificar tu pH vaginal por tu cuenta.
En muchas mujeres predominan distintas especies de lactobacilos, aunque la composición normal varía.

Éstos son productores de ácido láctico e inducen un pH ácido que dificulta la proliferación de patógenos.
Los antibióticos y los cambios hormonales pueden modificar la microbiota. Las recurrencias no significan que tengas una higiene deficiente y el lavado excesivo o las duchas vaginales pueden irritar.
También la orina es un excelente medio de cultivo, pero tiene sus propios mecanismos de defensa. Así el pH ácido, la osmolaridad, y la elevada concentración de urea, entre otros, dificultan la infección.
Por otra parte existen anticuerpos en en el tejido vaginal y urotelial fundamentalmente IgA, IgG, que facilitan la aglutinación y disminuyen la adherencia bacteriana.
También las células epiteliales tanto del tejido vaginal como del urotelial (el tejido de las vías urinarias) poseen una capacidad de adherencia individual para las bacterias patógenas. Esta adherencia se establece mediante unos receptores específicos localizados en las células uroteliales y unos filamentos bacterianos de estructura proteica llamadas adhesinas o fimbrias. Estudios realizados con células epiteliales de mujeres con antecedentes de infecciones urinarias de repetición demostraron una mayor adherencia bacteriana de cepas de Escherichia Coli causante de infección que en el grupo de células correspondientes a mujeres resistentes.

Factores de riesgo relacionados a la bacteria causal
Uno de los factores que mayor virulencia confiere a las bacterias es la adherencia bacteriana. Las bacterias con capacidad de fijarse a la mucosa consiguen anular uno de los mecanismos mas importantes de defensa contra la infección, el arrastre por el vaciamiento vesical. Las estructuras bacterianas relacionadas con la fijación de las bacterias a las mucosas son unos filamentos proteicos llamados fimbrias o pili.

La resistencia a antibióticos dificulta el tratamiento, aunque no equivale necesariamente a mayor virulencia (capacidad de causar daño).
Se conocen tres tipos de resistencia diferentes.
La resistencia natural, que es aquella que la bacteria posee de forma espontánea, antes de la utilización del antibiótico.
La segunda es la selección de mutantes resistentes. Son bacterias que presentan una resistencia natural, pero que se encuentran en muy pequeña cantidad y no pueden ser detectadas en las pruebas clínicas (antibiograma). Tras el uso del antibiótico, éste elimina las cepas sensibles y selecciona las resistentes.
Pero la resistencia que más importancia implica en la clínica, por su mayor frecuencia es la resistencia transferible mediada por plásmidos, donde la información genética de la resistencia se trasmite de bacteria a bacteria mediante plásmidos, consiguiendo las bacterias de esta forma difundir a los genomas de otras bacterias las distintas formas de resistencia.
Existen factores que incrementan la virulencia de las bacterias como la producción de determinadas toxinas con capacidad de alterar el peristaltismo del músculo urotelial, la producción de hemolisinas, o de ureasa, enzima con capacidad para desdoblar la urea y elevar el pH urinario facilitando la proliferación bacteriana y la formación de determinados tipos de litiasis.
Factores de riesgo relacionados con el tratamiento
Toma el medicamento en la dosis y durante el tiempo indicados. No reutilices sobrantes ni prolongues el tratamiento por tu cuenta. Si hay efectos adversos o dudas, consulta: el uso innecesario o inadecuado favorece resistencia.

En las infecciones recurrentes, el cultivo y el antibiograma ayudan a escoger tratamiento. El equipo considera alergias, función renal, embarazo y tratamientos previos; si los síntomas lo requieren puede iniciar tratamiento antes del resultado y ajustarlo después.
Los cálculos, la obstrucción u otras alteraciones pueden contribuir a ciertas recurrencias. No todas las pacientes necesitan ecografía o cistoscopia: se reservan según hallazgos como sangre persistente, mala respuesta, recaídas rápidas o sospecha de obstrucción.
¿Cómo se puede prevenir?
Las medidas generales para la prevención de la recurrencia incluyen:
- Si utilizas espermicidas y tienes recurrencias, consulta una alternativa anticonceptiva.
- Mantén hidratación adecuada según tu salud; evita aumentar líquidos si tu equipo te ha indicado restringirlos.
- Puedes orinar después de las relaciones si lo deseas, pero no está demostrado que evite por sí solo las recurrencias. No es necesario restringir tampones ni realizar lavados especiales para prevenirlas.
En la prevención de la recurrencia se han planteado las siguientes opciones terapéuticas:
Prevención con antibióticos: puede considerarse a dosis baja o relacionada con un desencadenante, después de valorar otras medidas, cultivos, efectos adversos y resistencia. Requiere prescripción y revisión periódica; no garantiza que no vuelva a ocurrir una infección.
Estrógeno vaginal: puede ayudar a prevenir recurrencias en la peri y posmenopausia cuando es apropiado. Es diferente de la terapia hormonal sistémica, que no se indica solo para prevenir infecciones. Se valoran antecedentes, contraindicaciones y preferencias.
Inmunoprofilaxis: se investigan productos para prevenir recurrencias, pero su evidencia y autorización varían entre países y formulaciones. No son un esquema universal ni sustituyen el diagnóstico o el tratamiento de una infección activa.
No se recomienda seguir por cuenta propia esquemas de productos vaginales difundidos en internet. Pregunta por la evidencia y autorización del producto concreto antes de usarlo.
Los preparados orales, vaginales o sublinguales no son intercambiables. La guía europea limita la inmunoprofilaxis para recurrencias al contexto de un ensayo clínico bien regulado; no se recomienda usarla como prevención rutinaria. La autorización del producto concreto varía por país.
Arándano rojo: puede ofrecerse como opción preventiva en algunas mujeres. Las formulaciones varían y no trata una infección activa. Revisa interacciones y tolerancia con tu profesional.
Otras opciones: los probióticos no tienen evidencia suficiente para recomendar cualquier formulación como prevención. La metenamina puede ser una alternativa prescrita en casos seleccionados, tras revisar función renal, interacciones y contraindicaciones.

La prevención se individualiza. Si bebes poco, aumentar el agua puede ayudar, salvo que tengas una restricción de líquidos. Si aparece fiebre, dolor en el costado, vómitos o síntomas durante el embarazo, solicita atención el mismo día; no esperes a que funcionen medidas preventivas.
Esperamos que esta información sea útil para ti.
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Información para pacientes: este contenido orienta y no sustituye una valoración individual. AUA: actualización sobre infecciones urinarias recurrentes. IDSA: bacteriuria sin síntomas.



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