Tu bebé recuerda
Las experiencias tempranas contribuyen al desarrollo, pero no predicen por sí solas la vida adulta. El cuidado sensible y las relaciones de apoyo pueden acompañar al niño a lo largo del tiempo.
- La memoria se desarrolla progresivamente. No hay una fecha única a los 18 meses que explique todos los recuerdos ni permita predecir el apego.
- El bebé aprende de las interacciones repetidas con sus cuidadores. Esto no significa que cada separación se registre como abandono ni determine sus futuras relaciones.
La ansiedad de separación puede ser normal
La mayoría de las mamás piensa que cuando su hij@ no quiere separarse de ellas se debe a algún problema con el tipo de apego que desarrolló pero no es así. Un bebé puede tener un apego seguro con su madre o cuidador y, aún así, presentar ansiedad de separación, lo que comúnmente conoces como «mamitis».
La ansiedad de separación es frecuente aproximadamente entre los 6 meses y los 3 años, aunque puede presentarse en otros momentos. Su intensidad varía y no predice por sí sola qué tan independiente será de adulto.
Ocurre porque creó un lazo afectivo fuerte con un nivel de confianza y cariño más grande. Así que no es un problema de apego, sino de temor a que esa persona se aleje, pero ¿por qué sucede? Aunque se manifiesta con mayor o menor intensidad según su temperamento, se debe principalmente a que los niñ@s pequeños todavía no tienen la capacidad para prever que lo que no está puede volver.
A medida que cambia su comprensión del entorno, puede notar más la ausencia de un cuidador y protestar. Es una reacción de malestar que podemos acompañar, sin asumir que entiende una separación breve como abandono permanente.
Puede sorprender que un bebé antes tranquilo al quedarse con otras personas empiece a llorar. No significa que sea hostil ni que lo hayan malcriado. Puedes acompañarle gradualmente:
- Permite que practique habilidades adecuadas para su edad, con ayuda cuando la necesite.
- Reconoce su emoción y ofrece límites tranquilos. El llanto no es una prueba de manipulación.
- Ensaya separaciones breves con alguien conocido, cuando sea posible, y amplía el tiempo según se adapte.
Acompañar las separaciones
Antes de una separación
- Deja que se familiarice con personas de confianza sin forzar contacto físico. Puedes permanecer cerca mientras juegan o hablan.
- De vez en cuando deja que alguien más, de tu entera confianza, lo cuide.
- Cuando salgas, no olvides despedirte de tu bebé desde pequeño; dile «Bebé, adiós, ya me voy» y al regresar anuncia con énfasis: «¡Ya regresé!». No lo comprenderá como un niño que ya habla, pero podrá asociar signos, sonidos, gestos y eventos.
Si le cuesta separarse
- Considera que la angustia que muestra es real, no chantaje ni resultado de estar malcriado.
- Platica con los adultos que no acepta (abuelos o tías) para que intenten acercarse de otro modo a tu bebé. Pídeles que en lugar de cargarl@ inmediatamente, le hablen a distancia en voz baja y se aproximen poco a poco para que se vaya familiarizando.
- Ten fotografías de estas personas en casa y enséñaselas con frecuencia para que se acostumbre a su imagen.
- Si tú eres quien acapara su atención, dale una bienvenida cálida a la persona con la que quieres que establezca un vínculo afectivo; de esta forma entenderá que es una persona bien recibida y de confianza.
- Avísale que te irás aunque llore; no lo hagas a escondidas porque si lo experimenta varias veces, preferirá mantenerse pegado a ti para vigilarte.
- Si necesitas viajar, procura que quede con alguien conocido y mantenga rutinas familiares. Los objetos de consuelo pueden acompañarle despierto; en bebés, la superficie de sueño debe permanecer sin juguetes ni cobijas sueltas.
- Al reencontrarse, dale tiempo y retoma rutinas y momentos de cercanía; no tienes que «reconquistar» a un bebé ni asumir que se perdió el vínculo.
- Si resulta tranquilizador para su edad, una llamada o un mensaje de voz puede ayudar; no todos los niños reaccionan igual.
Consulta si la angustia es muy intensa, dura mucho después de que te vas o interfiere de forma persistente con el juego, el descanso o la vida familiar. Pedir apoyo no significa que hayas hecho algo mal.
Fuentes: NHS: ansiedad de separación, Harvard: relaciones sensibles.






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