La salud infantil depende de muchos factores: genética, entorno, acceso a alimentos y atención médica. Los primeros años son una oportunidad para acompañar el crecimiento, sin culpar a las familias ni prometer que una dieta evitará todas las enfermedades.
Los primeros 1000 días, desde el embarazo hasta los 2 años, son importantes para el desarrollo. No permiten «programar» con certeza el metabolismo ni asegurar que una niña o niño nunca tendrá diabetes u obesidad.
Una alimentación variada y suficiente ayuda al crecimiento. Las necesidades cambian con la edad y las condiciones de salud; las decisiones se individualizan con el equipo que acompaña a tu familia.
No hay un multiplicador de riesgo que permita predecir la salud futura de tu bebé a partir de tu consumo de proteína. Las proteínas son necesarias; no las restrinjas ni uses suplementos hiperproteicos por tu cuenta.
Acompaña su crecimiento desde el embarazo
En el embarazo
- Acuerda con tu equipo una meta de ganancia de peso apropiada para tu embarazo, sin hacer dietas restrictivas por tu cuenta.
- Manténte monitoreada para identificar oportunamente el riesgo de desarrollar diabetes gestacional o preeclampsia.
- Usa ácido fólico y los demás suplementos indicados para ti; hierro, calcio y vitamina D no se prescriben en la misma dosis a todas las personas.
- Evita fumar.
Cuando ya nació tu bebé:
- Si es posible y así lo deseas, busca apoyo para la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses y su continuación junto con alimentos hasta los 2 años o más. Necesitar fórmula no significa haber fallado.
- Si se necesita fórmula, elige con el equipo pediátrico una fórmula infantil apropiada para la edad y prepárala exactamente como indica el fabricante. No la diluyas, concentres ni selecciones solo por un límite de proteína.
- Desde alrededor de los 6 meses, ofrece alimentos variados, ricos en nutrientes y de textura segura, junto con leche materna o fórmula según corresponda. Acompaña sus señales de hambre y saciedad.
Las proteínas son moléculas formadas por aminoácidos que constituyen los pilares de crecimiento y desarrollo de un niño. Regulan las células, tejidos y órganos.
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Fuentes: OMS: alimentación del lactante y niño pequeño, NIH: nutrientes durante el embarazo.





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