La placentofagia consiste en consumir la placenta después del parto, cruda, cocinada o en cápsulas.
Se le atribuyen beneficios para el ánimo o la lactancia, pero no se han demostrado beneficios clínicos que justifiquen recomendar su consumo.
Existe riesgo de contaminación e infección. La deshidratación o encapsulación no garantiza eliminar microorganismos. Esto no significa que toda persona que la consuma enfermará, pero la ausencia de beneficios demostrados y los riesgos justifican desaconsejarla.
La imagen siguiente reproduce una publicación histórica. Para la orientación actual se prioriza el informe de los CDC sobre infección neonatal asociada a cápsulas de placenta:
Los CDC describieron un caso de infección por estreptococo del grupo B en un bebé asociado al consumo materno de cápsulas de placenta contaminadas. Un caso no permite calcular el riesgo en todas las preparaciones, pero demuestra que el procesamiento no garantiza seguridad.
Fuente: CDC: informe del caso y recomendación de evitar las cápsulas de placenta. Si tienes dificultades con el ánimo, el hierro o la lactancia, solicita evaluación y tratamientos con evidencia.





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