Las infecciones urinarias y los problemas vaginales son motivos frecuentes de consulta, pero no son lo mismo.
Es común que la mujer confunda los síntomas y crea tener una infección vaginal cuando realmente tiene una infección urinaria, y viceversa.
Las infecciones de vejiga son más frecuentes en mujeres; una uretra más corta facilita que bacterias cercanas a su abertura alcancen la vejiga.
La bacteria Escherichia coli, que normalmente vive en el intestino, causa muchas infecciones urinarias. Esto no significa que una persona tenga mala higiene.
El tracto urinario produce y almacena orina, que es uno de los productos de desecho del cuerpo. La orina se produce en los riñones y viaja por los uréteres hasta la vejiga. La vejiga actúa como contenedor para el almacenamiento de orina, y se vacía durante la micción a través de la uretra, que es un tubo que conecta a la vejiga con la piel. La uretra se conecta al extremo del pene en los hombres y a un área por encima de la vagina en las mujeres.
Los riñones son un par de órganos del tamaño de un puño que se encuentran ubicados en la espalda y que funcionan como sistema de filtrado para filtrar los desechos líquidos de la sangre y eliminarlos del cuerpo en la forma de orina. Los riñones regulan el equilibrio de diferentes elementos químicos en el cuerpo (sodio, potasio, calcio, fósforo y otros) y controla la acidez de la sangre. Los riñones también producen algunas hormonas. Estas hormonas ayudan a regular la tensión arterial, estimulan la producción de glóbulos rojos y promueven la fortaleza de los huesos. Los uréteres son dos tubos musculares que transportan la orina hacia abajo hasta llegar a la vejiga.
Una infección ocurre cuando microorganismos, habitualmente bacterias, entran por la uretra y se multiplican en las vías urinarias. La infección de vejiga se llama cistitis; la de riñón, pielonefritis, puede ser más grave.
¿Cuáles son las causas de una infección de vías urinarias?
Bacterias procedentes del área intestinal o de la piel pueden llegar a la abertura de la uretra y ascender. Una infección urinaria no equivale a una infección vaginal ni es necesariamente una infección de transmisión sexual.
De la misma manera que algunas personas son más propensas a contagiarse de un resfrío, hay personas que son más propensas a desarrollar una infección urinaria. Las mujeres que han pasado por la menopausia tienen un cambio en el revestimiento de la vagina y pierden los efectos protectores del estrógeno haciéndolas más propensas a desarrollar infecciones. Algunas mujeres tienen una predisposición genética a desarrollar una infección urinaria y en ellas las bacterias suelen adherirse a los tejidos con más facilidad. La actividad sexual también aumenta la frecuencia de las infecciones.
Las probabilidades de contraer una infección urinaria son mayores si el tracto urinario tiene una anomalía congénita. Muchas de estas mujeres no saben que tienen un problema y su único síntoma son infecciones urinarias de repetición.
Ciertas enfermedades como la diabetes también ponen a las personas en un mayor riesgo de contraer una infección urinaria y/o vaginal a causa de la disminución de la función inmunológica del cuerpo.
¿Cuáles son los síntomas de una infección urinaria?
Cuando ocurre una infección de la vía urinaria, el revestimiento de la vejiga y de la uretra se enrojece e irrita de la misma manera que ocurre con la garganta al contraer un resfrío. La irritación puede causar dolor en el abdomen y en el área de la pelvis y puede ocasionar una sensación de necesidad de vaciar la vejiga con mayor frecuencia. Incluso puede intentarse orinar y eliminar sólo unas cuantas gotas de orina y/o sentir un dolor urente (dolor ardoroso o quemante) cuando la orina sale. A veces es posible que pierda el control para retener la orina. También puede notar que la orina tiene un olor desagradable o que se encuentra turbia.
Las infecciones renales a menudo generan fiebre y causan dolor en la espalda. Estas infecciones deben tratarse con rapidez porque una infección en los riñones puede diseminarse rápidamente al flujo sanguíneo y generar una enfermedad potencialmente letal o dañar permanentemente el riñon.
¿Cómo se diagnostica una infección de vías urinarias?
Una historia clínica y exploración física adecuadas aportan los datos suficientes para llegar al diagnóstico de si existe o no infección urinaria en la mayor parte de los casos. En algunos casos, se requieren exámenes como el Examen General de Orina o un Urocultivo.
¿Cómo diferenciar una infección urinaria de una infección vaginal?
Aunque ambas infecciones se presentan en el área genital, son totalmente condiciones distintas con diferentes definiciones, causas, síntomas y métodos de tratamiento.
Los síntomas de una infección urinaria incluyen una sensación de ardor al orinar y una necesidad de orinar con mayor frecuencia o sentir que no se ha terminado de vaciar la vejiga. La orina también puede aparecer turbia y con mal olor. La persona también puede experimentar dolor en la parte inferior del abdomen o la espalda.
Los problemas vaginales pueden producir cambios en el flujo, picazón, irritación o dolor, pero estos síntomas tienen distintas causas. El olor o aspecto de la orina, por sí solos, tampoco confirman una infección.
Cualquiera que sea el caso, se recomienda acudir al médico para que te proporcione el tratamiento adecuado a tu padecimiento y así evitar posibles complicaciones.
Estos hábitos pueden ayudar, aunque no garantizan prevenir infecciones:
- Evita duchas y lavados dentro de la vagina; pueden alterar su equilibrio natural.
- Bebe suficiente agua según tus necesidades. Si tienes restricciones por enfermedad renal o cardiaca, sigue tu indicación médica; no existe una cantidad universal para todas.
- Orinar después de las relaciones sexuales puede ser un hábito cómodo, pero no garantiza eliminar bacterias ni prevenir una infección.
- No retengas la orina durante mucho tiempo cuando tengas ganas. No necesitas imponerte un horario fijo cada 2 horas.
- En caso de síntomas de infección, ¡no te automediques!, acude con tu médico o en caso de que el problema persista, con un especialista en estos problemas (el especialista en Urología Ginecológica).
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Busca atención el mismo día si tienes fiebre, escalofríos, dolor en un costado o espalda, vómitos o te sientes muy mal. En el embarazo, consulta sin demora por síntomas urinarios. Si hay desmayo, confusión, dificultad para respirar o deterioro importante, acude a urgencias. No tomes antibióticos sobrantes; la elección y necesidad de estudios dependen de tu situación.
Fuentes: NIDDK: síntomas y causas, NIDDK: tratamiento y prevención.






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