Durante el embarazo, el útero crece y empuja los músculos del abdomen hasta que el ombligo se queda sin espacio y se «bota»; por lo regular esto sucede en el tercer trimestre, (cerca de las semanas 28 a 32 de tu embarazo).
Es más notorio en las mujeres con músculos débiles o en quienes suben mucho de peso, pero en otras no sucede, es decir, no es una regla general para todas las embarazadas.
El ombligo puede sobresalir por los cambios de la pared abdominal y a menudo cambia nuevamente tras el parto. Que permanezca prominente no demuestra por sí solo una hernia. Si aparece un bulto persistente o molesto, solicita una exploración. Una hernia confirmada puede requerir reparación, pero el momento y la necesidad se individualizan.
Busca urgencias si el bulto causa dolor intenso persistente, se endurece o cambia de color, o si hay vómitos o dificultad para expulsar gases o heces. No intentes reducirlo por fuerza. Fuente: NHS: hernia umbilical.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si mi ombligo cambia o sobresale durante el embarazo?
Un cambio en el ombligo debe valorarse junto con el resto de tus síntomas; un bulto también puede corresponder a una hernia. Menciónalo en tu control prenatal y evita asumir que necesariamente desaparecerá después del parto. Si hay dolor intenso, vómitos o un cambio marcado en el bulto, busca atención urgente. No intentes resolverlo con presión o manipulaciones por tu cuenta.
Fuente: NHS.
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