¡Afortunadamente la felicidad sí es contagiosa!
Las emociones pueden comunicarse mediante la expresión facial, la voz y otros estímulos. Un estudio de 2015 exploró si el olor corporal también podía transmitir señales asociadas a la felicidad.
En A Sniff of Happiness, los investigadores observaron respuestas faciales y perceptivas compatibles con emociones positivas al exponer a participantes a muestras de sudor recogidas en determinadas condiciones. Es un resultado de laboratorio, no una prueba de que oler a alguien feliz produzca felicidad de forma automática.
En ese experimento, los donantes de sudor fueron hombres y las receptoras, mujeres. Ese diseño limita a quiénes pueden generalizarse los resultados; no demuestra que todas las mujeres perciban mejor las emociones que todos los hombres.
Las mujeres olían una muestra de la transpiración de los hombres en el momento de sentir miedo, de sentir felicidad y en un momento neutro. Los datos del experimento mostraron que las mujeres expuestas a las muestras de los hombres en estado emocional de miedo tenían una mayor actividad en el músculo occipitofrontal (señal de expresión de miedo). En cambio, las mujeres expuestas a una muestra de la transpiración feliz, expresaban la llamada sonrisa de Duchenne (actividad muscular de una expresión de satisfacción y felicidad).




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