Todos los niños crecen oyendo «No comas eso que después no vas a querer la comida que te preparé», pero muchas mamás no saben que un refrigerio saludable a mediodía y a media tarde (también llamado colación) puede ser una oportunidad para ofrecer alimentos variados entre comidas, según su hambre y necesidades.
El número y tamaño de comidas y colaciones dependen de la edad y el desarrollo. Ofrece opciones apropiadas y respeta las señales de hambre y saciedad; un bebé que aún no ha iniciado alimentación complementaria no necesita estos refrigerios.
¿Qué se logra con una colación adecuada?
- Evita que tu bebé esté hambriento y de mal humor.
- Puede ayudar a organizar sus comidas, sin garantizar prevenir el sobrepeso.
- Si tu bebé come muy poco o sólo ciertas cosas, es una forma de darle los nutrientes que necesita durante el día.
Es un grave error considerar la comida chatarra como una colación; las altas cantidades de azúcar, grasas y carbohidratos que aportan pueden provocar se sienta satisfecho durante cierto tiempo -evitando comer cualquier otra cosa- y no obtenga los nutrientes que requiere para su desarrollo.
Sugerencias para colaciones
- Para asegurarte de que sea saludable, considera que el alimento esté dentro de cualquiera de los grupos del plato del bien comer; frutas y verduras, leguminosas y alimentos de origen animal, y cereales.
- Prefiere colaciones sin azúcares añadidos y con poca sal; no restrinjas grasas de forma general en niños pequeños sin orientación profesional.
- Las proporciones no deben ser tan grandes como para dejarlo satisfecho y lo mejor es no dársela en un horario cercano al desayuno, la comida o la cena.
- Por lo regular, tu hijo te hace saber el momento en el que tiene hambre y está satisfecho, pero mientras forma sus hábitos, lo ideal es que te asegures de que ingiera los nutrientes que requiere para su crecimiento.
- Ayúdale estableciendo horarios de cada comida y colación que le den un sentido de control pero respeta lo que su cuerpo le está pidiendo. Recuerda que cada organismo es diferente y nunca funcionará obligarlo a terminarse determinada cantidad o darle cosas que no desea.
- Cuando te pida algo dulce, no cedas ante los caramelos o pasteles, dale fruta o una gelatina. Si se trata de un antojo salado, aléjalo de las papas fritas pero ofrece una opción de textura segura para su edad; así él puede elegir qué comer y cuánto dependiendo de su hambre.
Opciones saludables
- Fruta blanda preparada con tamaño y textura adecuados para su desarrollo.
- Verduras bien cocidas y blandas, con hummus de textura suave.
- Yogur natural pasteurizado sin azúcar añadido, si ya consume lácteos y los tolera.
Evita en bebés y niños pequeños las palomitas, frutos secos enteros o troceados, verduras crudas duras, uvas y frutos redondos enteros y trozos grandes de queso. No des cucharadas espesas de crema de cacahuate. Debe comer sentado, tranquilo y con supervisión cercana; adapta la preparación a su capacidad de masticar y tragar.
Tú conoces mejor que nadie el apetito de tu hijo; aprovecha sus gustos y crea tus propias combinaciones con la fruta, verdura, leche o el tipo de queso que más le guste. Considera que si cedes cada vez que quiere un antojo con poco valor nutricional sólo por mantenerlo en calma, puedes buscar apoyo para construir hábitos de forma gradual, sin culpas ni castigos.
Acompañar su alimentación es un aprendizaje. Si tienes dudas sobre crecimiento, alergias o texturas, consulta con su pediatra.
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