Con un segundo bebé puedes sentir más experiencia en algunas cosas y nuevos retos en otras. Cada familia y cada bebé son diferentes.
1. Ahora sabes que no se rompe: Lo cargas con cuidado pero ya no «con pinzas» ni con la sensación de que si lo tomas con más fuerza le causarás una fractura de brazo o se te resbalará con cualquier movimiento.
2. Es menos caro de lo que creías: Quizá puedas reutilizar ropa y algunos objetos, siempre que sean seguros, estén completos y cumplan las indicaciones actuales del fabricante. Revisa especialmente cunas y sistemas de retención; no todos los artículos usados son adecuados.

4. Para dormir, coloca al bebé boca arriba en una cuna o moisés con superficie firme, plana y despejada.
5. El aire deja de ser peligroso: Cuando bañabas a tu primer bebé, no se podía filtrar una sola rendija y él debía estar envuelto de pies a cabeza; hoy está bien con una toalla pequeña. ¡Ah! Y el orden de las prendas al vestirlo tampoco es de vida o muerte.
6. Puede compartir tu habitación, pero debe tener su propia superficie para dormir: no añadas almohadas, cobijas sueltas, protectores ni juguetes.
7. Puedes pedir apoyo: La experiencia puede darte confianza, pero también es normal sentir preocupación. No tienes que resolverlo todo ni obligarte a disfrutar cada momento. Si la ansiedad te rebasa, pide apoyo; las dificultades con la alimentación no son culpa tuya.
8. Las emociones son iguales: Desde que lo ves despertar, sabes que tu corazón ha quedado dividido para siempre entre tus dos hijos.
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Fuentes: AAP: sueño seguro.




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