La endometriosis es una enfermedad donde el tipo de tejido que forma el revestimiento interno del útero se encuentra fuera del mismo.
La OMS estima que la endometriosis afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva. La frecuencia varía según la población estudiada; los síntomas no siempre reflejan la extensión de las lesiones.
En la endometriosis, las áreas de tejido endometrial (que a menudo se llaman implantes) se encuentran fuera del útero, generalmente dentro de la pelvis y la cavidad abdominal. Los implantes de endometriosis aparecen con mayor frecuencia en: el peritoneo, los ovarios, las trompas de falopio, las superficies externas de la vejiga, uréteres, intestinos y recto.
Los implantes se pueden desarrollar en las superficies de afuera de los órganos o penetrar más adentro de las paredes de algunos órganos como la vejiga o los intestinos. Los implantes pueden ser muy pequeños o crecer hasta el tamaño de una naranja o incluso ser más grandes. En casos raros, el tejido endometrial se puede encontrar en otras partes del cuerpo fuera de la pelvis, como los pulmones, el intestinal o la vejiga.
La endometriosis responde a cambios en el estrógeno, una hormona de la mujer. Los implantes pueden crecer y sangrar como lo hace el revestimiento uterino durante el periodo menstrual. El tejido circundante también se puede irritar, inflamar e hinchar. Además el desprendimiento y sangrado de este tejido cada mes puede producir tejido cicatrizante, denominado adherencias. A veces, las adherencias pueden provocar que los órganos se adhieran entre sí. El sangrado, la inflamación y el tejido cicatrizante pueden causar dolor, especialmente antes y durante la menstruación.
Los síntomas pueden mejorar después de la menopausia, pero también pueden persistir o aparecer entonces. No debe asumirse que todo dolor o masa desaparece al bajar los estrógenos; los síntomas nuevos requieren evaluación.
Se han desarrollado varias teorías que intentan explicar la patogenia de la endometriosis, algunas de las cuales sólo tiene un valor histórico:
1) Menstruación retrograda (teoría de la implantación): En el año de 1927 el doctor John Sampson propuso la teoría de la implantación. El proponía que el tejido endometrial era refluido a través de las trompas de Falopio durante la menstruación ocasionando una implantación en la superficie peritoneal y órganos pélvicos. Su teoría se basa en tres aseveraciones. Primero, existe una menstruación retrograda a través de las trompas de Falopio. Segundo, las células endometriales refluidas se encuentran viables en la cavidad peritoneal. Tercero, el reflujo de células endometriales se encuentra en condiciones para adherirse al peritoneo con la subsecuente invasión, implantación y proliferación.
2) Teoría de la metaplasia celómica: Inicialmente fue descrita por Iwanoff y Meyer. De acuerdo con esta teoría, la endometriosis surge como resultado de la metaplasia de la serosa peritoneal. Estos cambios metaplásicos se producen como respuesta a procesos inflamatorios o a influencias hormonales. La embriología demuestra que el peritoneo pélvico, el epitelio germinal del ovario y los conductos mullerianos son derivados de la pared celómica.
Esta teoría apoyaría la presencia de endometriosis en hombres, mujeres prepúberes y adolescentes, así como mujeres que nunca han menstruado, o sitios de implantación poco habituales (extremidades, cavidad pleural etc.).
3) Teoría de la metástasis linfática y hematógena: En 1920, Halban y Sampson sugirieron que la endometriosis podría ser resultado de una diseminación linfática o hematógena de las células endometriales. Existen evidencias que podrían sugerir este mecanismo de diseminación vía linfática en sitios distantes como pleura, ombligo, espacio retroperitoneal, extremidades inferiores, vagina y cérvix, por la comunicación linfática entre estas estructuras. Sampson demostró además la presencia de tejido endometrial en venas uterinas en mujeres con adenomiosis. Hobbs y Borthnick lograron inducir endometriosis pulmonar en conejos inyectando tejido endometrial vía intravenosa. Esta teoría también podría explicar los casos raros de endometriosis ósea, muscular, en cerebro, parénquima pulmonar, espacio vertebral y extremidades.
4) Teoría de la inducción: La teoría de la inducción es una extensión de la teoría de la metaplasia celómica, en donde se propone que alteraciones bioquímicas y factores inmunológicos pueden inducir la diferenciación a células endometriales a partir de células no diferenciadas.
5) Teoría de los restos embrionarios: En 1890 Von Recklinhausen y Russell introdujeron esta teoría. Se propone que puede activarse la diferenciación celular de restos de células de origen Mülleriano en células endometriales, en presencia de estímulos específicos, pudiendo esto también explicar la presencia de endometriosis reportada en hombres.
Ninguna de estas teorías por si solas podrían explicar todos los tipos de endometriosis, sin embargo la teoría de la menstruación retrograda es la mas aceptada a nivel mundial, además de que está apoyada por la distribución de las lesiones en la cavidad abdominal. Es importante recalcar que la menstruación retrograda ocurre en el 76% y el 90% de las mujeres y por la baja prevalencia de endometriosis seria improbable que la sola presencia de sangre menstrual o de células endometriales puedan contribuir a una respuesta antigénica o al desarrollo de endometriosis. Se ha postulado que las pacientes con endometriosis tienen mecanismos inmunológicos alterados contra las células ectópicas de endometrio.
Diagnóstico
Las mujeres cuya madre, hermana o hija ha tenido endometriosis tienen una mayor probabilidad de padecer esta enfermedad. Esto indica que la endometriosis podría ser parcialmente heredada, es decir, que se transmite de los padres a los hijos por medio de los genes. Las mujeres que han tenido hijos tienen una menor probabilidad de tener endometriosis.
La endometriosis se diagnostica con mayor frecuencia en las mujeres que estan en la tercera y cuarta década de vida, aunque puede ocurrir en cualquier mujer que tiene la menstruación, sin embargo, no suele ser diagnosticada únicamente por los síntomas. No obstante, recuerda que muchas mujeres con endometriosis no sienten ningún síntoma.
Tu médico puede sospechar que padeces endometriosis si tienes problemas de fertilidad, cólicos menstruales intensos, dolor durante las relaciones sexuales o dolor pélvico crónico. También se puede sospechar cuando hay un quiste ovárico persistente.
El diagnóstico engloba varios exámenes, los cuales consisten en:
1) Exploración de la pelvis
La exploración pélvica, cuando está indicada y aceptada, puede aportar información, pero una exploración normal no descarta endometriosis. El diagnóstico integra síntomas e imagen; no siempre se requiere una cirugía para iniciar tratamiento.
2) Laparoscopia
La laparoscopia es un procedimiento quirúrgico ambulatorio que permite al médico ver los órganos pélvicos y detectar la endometriosis. Durante la laparoscopia, se introduce una cámara delgada denominada laparoscopio en el abdomen a través de una pequeña incisión cerca del ombligo. El laparoscopio permite al cirujano ver la superficie del útero, las trompas de Falopio, los ovarios y otros órganos pélvicos.
Otras pequeñas incisiones permiten al médico insertar los instrumentos quirúrgicos. La endometriosis se puede coagular, vaporizar, quemar o extirpar, y el tejido cicatricial o los quistes ováricos se pueden eliminar. Durante la laparoscopia, el médico puede determinar si las trompas de Falopio están abiertas al inyectar un medio de contraste a través del cuello uterino hasta el útero. Si las trompas están abiertas, el líquido fluye por los extremos de las trompas de Falopio.
3) Otros procedimientos de diagnóstico
El ultrasonido forma parte de la evaluación inicial; en situaciones seleccionadas se utiliza resonancia magnética. Una imagen normal no descarta endometriosis superficial. La tomografía no es la prueba habitual para diagnosticarla. Si persiste la sospecha y el tratamiento empírico no funciona o no es adecuado, se valora laparoscopia.
Endometriosis en Adolescentes
En adolescentes, el dolor menstrual que limita actividades, el dolor pélvico persistente o los síntomas cíclicos digestivos o urinarios merecen valoración. La endometriosis es una causa importante, pero no puede diagnosticarse mediante porcentajes generales de dolor.
El manejo inicial puede incluir analgésicos y tratamientos hormonales según síntomas, contraindicaciones y preferencias. No es necesario esperar un plazo fijo de tres a seis meses para añadir hormonas en todos los casos. Los tratamientos con GnRH en adolescentes requieren especial atención a salud ósea y supervisión especializada.
Si no hay mejoría, se revisan adherencia, efectos adversos, otras causas de dolor y los estudios necesarios. La falta de respuesta no confirma por sí sola endometriosis.
La exploración puede ser normal. La elección de imágenes y cualquier examen íntimo debe explicarse y adaptarse a la edad, los síntomas y el consentimiento. En algunos casos se investigan anomalías del tracto genital; no se presupone que estén presentes.
Si persisten los síntomas pese a un manejo adecuado, puede considerarse laparoscopia tras discutir alternativas, beneficios y riesgos. El apoyo psicológico y el manejo multidisciplinario del dolor pueden ayudar; no sustituyen la evaluación clínica ni implican que el dolor sea imaginario.
Diagnóstico Diferencial
¿Te suena familiar? ¿Conoces a alguien con estos síntomas? Comparte esta valiosa información en tus redes sociales o visita mujerbien.com para mayor información al respecto.
Fuentes: ESHRE: guía de endometriosis2022; OMS: endometriosis, actualización2025.















0 comentarios